Rodrigo Beltrán - presidente Bells Medios
Difícilmente, no hay un solo colombiano que no se pregunte hoy ¿Qué le pasa al presidente Petro, con la palabra? Es decir, con lo que afirma abiertamente sin tapujos y asumiendo riesgos para algunos irresponsables que ponen en peligro el incremento de la confrontación, la polarización o la estabilidad del estado.
Sin duda, la narrativa que ha impuesto el presidente Petro en sus últimas intervenciones públicas o algunas (mal llamadas alocuciones presidenciales) responden a un proceso electoral que se aproxima en Colombia y en el fondo es una postura netamente política y pre- electoral. El resultado es que su popularidad ha subido un promedio de 5 puntos según las encuestas.
Todo es un libreto de Petro, solo o con sus asesores en comunicación y política, es un plan, es una estrategia. Se afirma que la gran mayoría de planteamientos que sorprenden ante la opinión pública, nunca se llevarán a cabo y lo más real, es que no son propósitos efectivos del primer mandatario. Entonces la pregunta es ¿para que los hace y trata de echarle leña al fuego de la polarización en temas sensibles como las relaciones internacionales del país, con Estados Unidos, uno de los aliados históricos más importantes? Respuesta, para avivar la campaña preelectoral, y para convencer a incautos que son muchos sobre que hablar fuerte y “sin tapujos” es lo esperado e importante en un jefe de estado.
El discurso para expertos manipulador y sin vergüenza alguna, invadido del odio, del todo vale, de la confrontación, del yo no tengo la culpa, del me quieren tumbar y hasta del señalando con el dedo o vulgaridad con el HP, se impone no solo como estilo de gobierno, sino columna vertebral de campaña preelectoral.
Todo lo anterior, además, para que sirva de la "perfecta cortina de humo" y ahí el ciudadano, la opinión, la fría y desubicada oposición y hasta la prensa sigan cayendo en la trampa y el presidente logre eficazmente distraer a los colombianos de los verdaderos problemas que se afrontan y de escándalos que tocan las puertas de palacio de Nariño:
Asesinato de policías sometidos a plan pistola, un Catatumbo con comunidades en la desesperanza y sin norte, un sistema de salud quebrado a la fuerza, una paz total al abismo, los rumores que crecen sobre posibles adicciones de Petro, los escándalos de aparente corrupción en su familia y en entidades de esta administración, y sus funcionarios de confianza, los escándalos sin precedentes de los dineros de la UNGRD que según la corte suprema de justicia, sirvieron para sobornar a los expresidentes del Congreso y de la Cámara, para la aprobación de reformas impulsadas por su gobierno y a quienes en las últimas horas, se les emitió orden de captura, etc.
Cierra con broche de oro la propuesta del gobierno de una consulta popular que cursa en el congreso y que de ser aprobada le costará a los bolsillos de los colombianos más de 700 mil millones de pesos y que, desde ya, no alcanzará los objetivos, pero sí el único que tiene y es el de distraer al país metiéndolo hábilmente en una narrativa falsa al mejor estilo de un gran orador como lo ha demostrado el presidente Petro en toda su carrera política y que esta vez le está sirviendo estratégicamente para embobar a toda una nación… para que al final del día no pase nada, solo antídotos, al parecer, agendados, llenos de anécdotas, chistes y risas a la mejor manera de Juanpis... de quien se afirma en los corrillos que ha sido y es cercano a los pensamientos del partido de gobierno.
Ser bocón, muchas veces, de manera consciente e irresponsable, la gran estrategia y hasta el día de hoy… le está funcionando, porque Colombia, es el país del “Sagrado Corazón”


