¡QUE NADIE LAS CALLE NUNCA!

¡QUE NADIE LAS CALLE NUNCA!

Por: Valeria Esteban- Comunicadora Social- Periodista

Algo irónico el titular, pero eso es lo que parecen decir muchos que, opinan diferente a lo que mujeres berracas deciden contar o “destapar” contra gobiernos de izquierda, contra falsas democracias que quieren restringir su pensamiento, su opinión, su actuar, su libertad y su verdad.

En Venezuela, una María Corina Machado, que no se dejó amedrentar, que no se rindió, aunque el gobierno de Nicolas Maduro y su dictadura, la trató de callar de diferentes formas; ella siguió adelante, llevando esperanza, uniendo a la oposición dispersa, para enfrentarse con coraje a lo que parecía imposible, no se rindió y el pueblo la apoyó como tabla de salvación única, para dejar atrás el miedo, el hambre, la persecución y la ruina, a la que están sometidos desde hace más de dos décadas. Y aunque Maduro se burló de La Machado y negó que ella fue quien ganó las recientes elecciones de ese país, el mundo entero vio su fuerza y entereza, que, sin violencia alguna, pero con el pecho fuerte, solo quería darle a Venezuela algo mejor, y por eso se le entregó el Premio Nobel de Paz, que en este caso “no es comprado”, como se asegura de algunos líderes que han obtenido el premio y Maria Corina, sigue dando la batalla a pesar de no tener garantías para salvaguardar su vida.

Mientras tanto en Colombia, también contamos con mujeres guerreras, que quieren contar la historia de la realidad de nuestro país sin cobardías y no dejarse arrinconar por el gobierno de turno, son ellas, entre otras, las senadoras María Fernanda Cabal y Paloma Valencia, firmes en su oposición al gobierno  actual desde el día cero, y hasta la Representante a la Cámara Catherine Juvinao, que aunque parecía cercana en ideas del presidente Petro, poco a poco se ha ido desligando y enfrentando a quien inicialmente parecía su caballo de batalla, tanto, que sobre estas dos últimas, Valencia y Juvinao, se descubrió recientemente un plan para atentar contra sus vidas, pues infortunadamente, vivimos en el país  en el que pensar diferente y expresarse de manera contundente con pruebas en mano, es más delito, que ver la realidad de las fechorías y “tumbados” hechos por los seguidores, familiares, amigos y secuaces del Pacto Histórico.

Y aunque el gobierno de turno hace alusión al refrán “confunde y reinarás”, y se la pasa haciendo cortinas de humo, para tapar lo verdaderamente importante, lo que sucede en el “mundo real” de nuestra Colombia, si le pone el ojo a nuestras mujeres, que colocan sus vidas en riesgo, con tal de decir la verdad, y que esperan no terminar como muchos candidatos y políticos a quienes les “han dado de baja” física o moralmente a lo largo de las últimas décadas, por simplemente pensar contrario y proyectarse como posible líder, que haga despertar las masas adormiladas o “hipnotizadas” en ideas hoy socialistas, que dejan más pobreza, incertidumbre y hambre a su paso.

Amanecerá y veremos, lo que estas mujeres de la nueva generación y nuevas prácticas políticas son capaces de hacer con el buen uso de la palabra. Lo que vale la pena seguir afirmando es que el mal llamado sexo débil, ya no lo es, todo lo contrario, es el sexo que se fortalece para abrir los ojos a manera de oposición, como debe ser, como es lo justo en un país manoseado y atropellado, donde solo queda la esperanza.

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