ENTRE LA RABIA Y LA RAZÓN ELECTORAL

ENTRE LA RABIA Y LA RAZÓN ELECTORAL

Por: Rodrigo Beltran – presidente Bells Medios 

Ha iniciado en nuestro país, y de manera pública, utilizando las herramientas más éticas, bochornosas o grotescas, la narrativa de tipo electoral. Todo lo que digan públicamente los líderes y voceros de partidos políticos, aquellos que tienen intereses partidistas o electorales, solo tiene un objetivo claro: capitalizar para sí o desprestigiar al opositor, mirando hacia las elecciones del próximo año en Colombia.

El país ha quedado congelado en materia del cumplimiento de metas y objetivos de desarrollo social, porque todo está enfocado en el efecto que logre crecer a un aspirante en alcanzar el poder “cueste lo que cueste”. Claro está que hay excepciones, como el próximo y nuevo salario mínimo, que seguramente, al igual que el año anterior, saldrá por decreto presidencial y significará una oportunidad para congraciar, saciar, complacer y demás a la clase trabajadora, por encima de lo que piensen los sectores empresariales y la situación económica del país, y dejar un ambiente estratégico favorable a este gobierno que representa el partido del Pacto Histórico y su candidato. Se trata de mejorar el bolsillo de los trabajadores y multiplicar un apoyo con visión electoral. Esto es claro y se hace sin medir consecuencias.

Y qué decir de los mensajes delirantes, irresponsables, polarizantes, salidos de tono que invitan al insulto, al agravio, la ofensa, a las fake news, que ya han ascendido con fuerza en las redes sociales protagonizados por todos los sectores… se calienta el tema electoral cuando faltan más de seis meses para que se lleve a cabo la contienda electoral democrática en su primera vuelta, y que elegirá al nuevo mandatario de los colombianos. Y no podemos dejar atrás, puesto que tiene mucha fuerza regional, la elección de los aspirantes al Congreso el próximo 8 de marzo 2026. Todo está para alquilar balcón, pero el temor y la incertidumbre de los ciudadanos es cada vez más grande. La inseguridad, la violencia, y la polarización aumentan; el conflicto armado recrudece: “los grupos delincuenciales también tienen intereses políticos”, independientemente de que el ejercicio de la política dejó de ser su esencia y, hoy en día, están simplemente traficando, minería ilegal, etc. 

En todos los casos, se trata de manipular la información general, los contenidos en redes, y de debilitar a los contrincantes con herramientas bajas apuntando a que el ciudadano de a pie se coma el cuento. Es un bombardeo del sancocho político, a la manera criolla y típica en Colombia, y que, claro, también se da en potencias mundiales hoy en día con la diferencia de que en muchas ocasiones las naciones desarrolladas brindan otras garantías y calidad de vida al potencial votante y la ciudadanía en general.

Aquí en Colombia, el ciudadano está en la mira con propósitos de uso descarado, es la carnada de los políticos de siempre que son la mayoría y los nuevos en gran medida que nunca aprendieron a practicar la política sana y que reflejaron que son lo mismo o peor.

Comenzamos a vivir un ambiente pesado y lleno de temores, una comunicación enferma, contaminada, oscura, tendenciosa, malévola y muy poco transparente. 

Ojalá nosotros los votantes hayamos aprendido de nefastas experiencias históricas electorales y no caigamos en la misma trampa. 

Hay muy poco por escoger y lograr enderezar el país. Que Dios nos guíe e ilumine.

 

No hay comentarios

Agregar comentario