UN PARO POR LA INTOLERANCIA

UN PARO POR LA INTOLERANCIA

Por: Javier Mojica, Comunicador Social

Esta semana hemos observado como los conductores de diferentes medios de transporte han protestado. Después del llamado violento del líder de trasportadores Hernando Chávez que fue compartido en las redes sociales, las personas en Bogotá y otras zonas del país despertaron el lunes 23 de septiembre atemorizados y sin saber cómo iban a llegar a sus trabajos. Dicho y hecho los manifestantes del gremio usaron vías de hecho y pincharon las llantas de buses de Transmilenio, buses SITP y tractomulas. El llamado a la protesta terrorista había encontrado en sus actores un medio para ser ejecutada. Gente de todos los barrios de Bogotá se vieron afectados. Hoy, cuatro días después seguimos en paro.

Esta situación se está dando, debido al artículo 124 del Código Nacional de Tránsito, el cual indica que: “En caso de reincidencia se suspenderá la licencia de conducción por un término de seis meses y en caso de una nueva reincidencia se doblará la sanción”. Decisión que no le gusto para nada a un gran número de pertenecientes a este gremio, ya que muchos cuentan con millonarias multas y un número irrisible de comparendos solo en este año. A todo esto, se le sumó que algunos estudiantes de la Universidad Distrital protestaron violentamente en la carrera séptima, empeorando el problema y el flujo en las vías. Por otra parte, un sector del gremio de taxistas decidió el martes unirse a la protesta. El señor Hugo Ospina, líder y propietario de varios taxis, llamó a sus pares para que cesaran sus actividades y salieran a las calles después de conocer que más de 7.000 conductores estarían en peligro de perder sus licencias por dicho artículo.

Adicionalmente el distrito ha intentado algunas maniobras para disminuir el impacto del paro. Por ejemplo, quito el pico y placa para los conductores de taxi los días 25 y 26 de septiembre. Además, ha pedido a las autoridades que escolten a los vehículos que si están prestando el servicio de transporte, pero esto no ha sido suficiente. Las personas han tenido que gastar hasta tres veces más de lo normal para llegar al trabajo y a sus casas después de largas jornadas. Transmilenio, aunque funciona con normalidad está colapsado y la violencia no ha parado, hay panorámicos rotos, linchamientos, llantas pinchadas y el miedo de la ciudadanía sigue latente.

Varias reflexiones acerca de esto; Primero es inconcebible que desde las redes sociales sigan impulsando campañas de odio y desobediencia hacia la ciudadanía y el normal funcionamiento de las ciudades. Los usuarios de las redes también tienen responsabilidad en este fenómeno; ellos o nosotros compartimos cualquier contenido con este tipo de mensajes. Si dejáramos de replicar cualquier mensaje de estas personas, que buscan utilizar las redes con estos fines, dejarían de usarlas definitivamente.

Segundo, tenemos que inculcar una comunicación respetuosa y una protesta que se valide desde los argumentos. De esta forma poder desarrollar un dialogo que nos lleve a acuerdos sólidos y que aporten a todos los sectores de Bogotá y del país.

Tercero y último es necesario que valoremos al otro, que tengamos más empatía y nos demos cuenta que estamos viviendo en sociedad. El respeto día a día, con nuestros compañeros de trabajo, con la persona que nos lleva a la oficina, en las redes sociales, con nuestra familia, etcétera, debe ser el núcleo de entendimiento para acercarnos más a lo que queremos para Colombia.

Cuando termino esta columna se da a conocer la noticia que la fiscalía inicia formalmente  proceso en contra de Hernando Chávez. Esperemos que se cree un antecedente que sirva para sancionar y castigar a los autores de este tipo de actos violentos a través de las redes sociales.

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