MUERE UNA LECCIÓN DE GENIALIDAD

MUERE UNA LECCIÓN DE GENIALIDAD

Por: Rodrigo Beltrán, presidente Bells Medios 

Recientemente se anunció a la opinión internacional de Latam, que por diferencias entre el hijo de Roberto Gómez Bolaños y de la potente  cadena Televisa, “EL CHAVO DEL 8” con todos sus productos, no estaría más en la tv. Un noticia que  llenó de tristeza y desazón  a un público de varias generaciones, que creció con el desde hace 49 años y se acostumbraron a disfrutar de “la vecindad“  con la genialidad de un argumentista, libretista y creativo como lo fue el mismo Roberto Gómez Bolaños.

Pero la pregunta elemental es: ¿Cómo fue posible que una producción humorística además tan “vieja” lograra mantenerse durante tantos años, y no sólo permanecer, sino gustar y entretener? se supo que en varias oportunidades expertos de la comunicación de masas y creativos estuvieron analizando las fortalezas de esta comedia o historia de humor, para establecer de dónde sacaba tanta fuerza y lograba mantener la atención de muchas audiencias de cerca de 50 países en donde las culturas, costumbres y cotidianidades son diferentes y por lo general ambiguas. Las conclusiones o razones específicas no fueron encontradas: Simplemente es un humor que gusta y es sostenible en el tiempo.

Adicionalmente, constituye un logro histórico que la producción de “El Chavo del 8“  hecha con la insípida y tímida tecnología del siglo pasado, los recursos económicos de hace casi medio siglo y las locaciones limitadas, lograran quedarse ahí en el corazón de los televidentes en el mundo. Es un fenómeno que para muchos no tiene explicación, pero que en el fondo se puede resumir por algo tan natural como lo es poder tener la capacidad de manejar el sentido común de lo cotidiano y de lo básico de manera espontánea sin las herramientas que hoy se usan para alcanzar rating como lo son la violencia, el sexo, la gran tecnología, etc.

A mi entender, la genialidad de Roberto Gómez Bolaños se traduce a través de esta obra clásica de la tv latinoamericana inspirada en  la clase media de México, en haber logrado captar el humor y las anécdotas cotidianas de una vecindad en constante convivencia y de manera mágica, adicionalmente, enviar mensajes de: ternura, solidaridad, superación y por qué no, lo absurdo y lo ridículo del ser humano sin hacer daño, y muy importante, sin distingos de polarización hacia diferencias sociales, principios religiosos y menos políticos. Nunca, que yo recuerde, se transmitió en los libretos una línea o frase  sobre: sexo, drogas, corrupción, degradación del comportamiento del individuo o aquello que hiriera el sentimiento natural de la audiencia. En esto último creo yo, está la gran varita mágica de Gómez Bolaños.

Teniendo en cuenta lo expuesto, “El Chavo del 8” es una lección, una verdadera cátedra de cómo transmitir de manera universal un mensaje masivo en medios de sana diversión, soportado en una fuente de humor  básica y única que aplica a todas las edades, culturas, estratos, idiomas,  razas, etc. Es como lograr entrar al corazón del auditorio sin obligarlo y que sin límites provoque la risa o la carcajada.

Y para terminar “El Chavo del 8“ fue, una chachetada y una demostración para aquellos productores  y realizadores  de tv y cine, incluso de hoy, que parten de la premisa que para hacer grandes éxitos taquilleros deben contar con el paraguas de la última tecnología, inmensos presupuestos, estelares elencos, argumentos alimentados de violencia, sexo, conflictos religiosos, de identidad de género y demás… y en lo que menos piensan, es en lo único que pensó y le preocupó a Roberto Gómez Bolaños… el ser humano, el humor sano, sincero y natural, siempre espontáneo, el reflejo de lo cotidiano que está ahí siempre y que fue su inspiración inmortal.

No habrá otro “Chavo del 8” ojalá regrese a nuestras pantallas pronto, porque ciertamente y como decía otro de sus grandes personajes como el Chapulín colorado, nadie contaba con su astucia.

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