LA OMS Y SU REPUTACIÓN EN PICADA

LA OMS Y SU REPUTACIÓN EN PICADA

Por: Valeria Esteban, Comunicadora Social – Periodista.

Cuando se habla de la Organización Mundial de la Salud – OMS- siempre se le ha mirado como una institución fuerte, con más de 70 años de creación, presencia en más de 150 países, de excelente reputación que aconseja y guía en materia de salud en cuanto a enfermedades infecciosas o no, alimentación, medicamentos y vacunas, entre otros y de la cual se desprenden los protocolos médicos que se siguen a nivel mundial.

Sin embargo, desde el ingreso del etiope Tedros Adhanom Ghebreyesus, de ideología marxista y exmilitante de un partido comunista, como Director General de la OMS, las presiones que ha recibido esta institución han sido grandes, y tanto los medios de comunicación tradicionales y serios, como las web, han replicado permanentemente información que cubre desde el tema político, hasta los grandes intereses, que al parecer existen al interior de, incluso  esta organización acusada de encubrimiento al régimen Chino.

El Presidente de Estados Unidos Donald Trump, decidió suspender por un tiempo los pagos a la agencia sanitaria, según él, por el sesgo pro- china y se apega también al tuit del 14 de enero en el que se afirmaba que el virus no se transmitía entre humanos. Así mismo, el vice primer ministro Japonés Taro Aso, se refiere de manera irónica a la OMS como  “Organización China de la Salud”, mientras que Taiwán dice que Tedros no escuchó la alerta temprana que se le hizo a la magnitud del covid 19. Por otra parte, los defensores de la Organización Mundial de la Salud, siguen pensando que se trata de una institución seria, que tiene poder limitado y que está “siendo utilizado por algunos gobiernos” para desviar la atención de sus intereses.

Lo anterior y más importante de todo, sin contar la falta de credibilidad que para algunos científicos y sector salud, ha adquirido el protocolo médico sugerido por la OMS para tratar el coronavirus y en búsqueda de salvar vidas, han hecho cambios y sus propias reglas y tratamientos, e incluso les ha llevado a los aplausos de miles pacientes recuperados por el modo no convencional.

En consecuencia, no solo se ha encontrado a la OMS con el distanciamiento de orden político frente a este organismo sino la pérdida de uno de los capitales de mayor fortaleza de una marca, como lo es la generación de confianza enmarcada en dudas de manejo de lo ético y la transparencia y posibles tendencias políticas marcadas en su interior.

Pareciera que la gran influencia que poseía la entidad, va claramente en picada por decisiones mal tomadas en las medidas que se deben realizar ante una pandemia como la que vivimos, e incluso los rumores del mal manejo de los fondos de investigación utilizados por los directivos de la OMS en viajes suntuosos, hacen que los países miembros presionen para seguir financiando iniciativas de salud mundial de diferentes ONGS sin contar con la Organización Mundial de la Salud, debilitándola y así tumbar a Tedros.

El caso es que no es la primera vez que la OMS arrastra un boom de mala reputación, pues en 2014 fue también muy criticada por el manejo que realizó frente al ébola que afectó principalmente a África y años antes por sobredimensionar los riesgos de la gripe A (H1N1) que benefició económicamente a varias empresas farmacéuticas.

Pareciera como si la OMS ahora tuviera que seguir batallando con dos virus importantes, uno el Covid -19 ante el cual quiera o no, deberá que seguir en pie trabajando con países amigos o contradictores y otro, la mala reputación que lo aborda permanentemente y quiere quebrantarla.

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