LA FALTA DE BUENA COMUNICACIÓN PRESIDENCIAL

LA FALTA DE BUENA COMUNICACIÓN PRESIDENCIAL

Por: Rodrigo Beltran, presidente Bells Medios

Si hay algo en lo que un jefe de estado  no se puede rajar, es en su estrategia de comunicación, aquí no se trata de señalar con el dedo o culpar a alguien, pero sí demostrar cómo se ha equivocado en esto, el gobierno Duque.

Partimos de la base que no es fácil por lo que representa y la sensibilidad que respira y expresa un mandatario de estado, la complejidad de crear una dinámica  exitosa en este campo y que no solo lo diferencie de los demás presidentes que han pasado por Casa de Nariño, sino que lo fortalezcan en toda su cotidianidad de gobernabilidad. Es una verdadera lástima pero en esto poco se le ha ayudado al  presidente Duque, pues se le ha convertido  en una piedra en el zapato.

Ivan Duque, es una marca y por ende sin temores, con sentido común y las exigencias que esto implica, hay que manejarlo siempre  dentro de un concepto integral: Liderazgo como vocero de su gobierno, asesorarlo en la construcción de su  postura frente a los auditorios, el impacto de sus mensajes, los contenidos y ritmo en sus redes sociales, es decir, su estilo y siempre con un protocolo oficial establecido previamente en comunicación, lejos de la improvisación.  El objetivo final es que su imagen crezca en credibilidad y aceptación, lo que trae como beneficio el valor más apetecido y ambicioso de una marca, su reputación.

Lo que no se puede permitir es que se rompa al garete con el protocolo de comunicación y que cada miembro del gobierno se comporte como  una isla aparte autónoma y en libertad exprese lo que piense de manera personal e institucional y lo fatal,  lo haga público. Sobre lo anterior, podríamos enumerar en este gobierno casos concretos que infortunadamente han sido de impacto negativo y que han quedado en el ambiente de la opinión nacional y han trascendido al imaginario del ciudadano de a pie… debilitando de manera critica la imagen del Jefe de Estado y por ende de su gobierno.

Recordemos algunos casos y cómo lo abordaron los medios de comunicación serios del país, la primera y quizás la más reciente protagonizada por la ministra del Interior Nancy Patricia Gutiérrez, sube un twitter que en el instante y la coyuntura que vivía la nación no era el indicado y que además afectaba los diálogos y que finalmente tampoco correspondía al pensar del Presidente de la Republica, frente a las manifestaciones masivas y su efecto. Ver aquí 

El segundo caso, es  como la vicepresidenta de los colombianos, Marta Lucía, ha tenido salidas en falso también con  el uso de su twitter que denotan un desconocimiento práctico y lo lógico de su utilización, así como una mínima asesoría antes de subir los mensajes a su red: 

 

Nancy Patricia Gutierrez: Ver aquí 

Marta Lucia: Ver aquí 

La Utilización del Twitter es de sumo cuidado, criterio y responsabilidad, si se hace con pasión y no con la razón es mejor no tenerlo, hay que respirar profundo, pensar y luego si construir un mensaje, aquí la inmediatez  es fatal, más cuando se trata de funcionarios de alto gobierno donde lo que dicen o afirman, comprometen no solo a nivel personal sino definitivamente la propia institucionalidad. Y esto ha sido reiterativo, estoy convencido que aquí no hay un manual, menos una ejecución estratégica que blinde e impida que el gobierno presente estas fisuras dando la sensación de:  “cada uno con su tema” improvisación, poca o casi nula comunicación, todo  sin lugar a dudas dejando claro, que esta irregularidad afecta directamente al Presidente Duque,

al capitán de la nave.

 

Pero solucionar lo anterior, para un experto teóricamente no sería tan complejo, simple y llanamente determinar, insisto creando un procedimiento, una línea de comportamiento y sobre todo empoderar a estos voceros, Ministros, Vicepresidenta y altos funcionarios sobre el “estilo único del mensaje de gobierno, el ADN de su comunicación”. Mi pregunta es: ¿Cuál ha sido el acercamiento, la articulación de los funcionarios de comunicaciones de la  casa de Nariño con los responsables de comunicación de las entidades oficiales de Gobierno? o incluso con los jefes de gabinete y cabezas de los sectores que manejan el día a día con el Presidente Duque? podría  afirmarse que ha sido muy poca o casi nula, no existe creería esa necesaria relación intima, la búsqueda de unificación de criterios de comunicación, una implementación de modelo que genere respeto y cumplimiento.

Una las perlas más sonadas y que también se debió a la incomunicación existente al interior del palacio de Nariño y en este caso de los Ministerios y más estrictamente el de Defensa, fue el documento  que presentó el primer mandatario ante las Naciones Unidas,  al comprobarse que imágenes que compartió en su dosier eran erróneas en cuanto a la relación de Nicolás Maduro con las guerrillas colombianas, para muchos fue un verdadero oso, en donde el mandatario se expuso y dio la cara ante la comunidad internacional: Ver aquí

 

En conclusión, para este caso también aplica que la comunicación estratégica no es un juego, es un valor y una herramienta impresindible en el crecimiento  y sostenimiento de un líder, en la claridad y credibilidad de los mensajes, en la divulgación de la gestión de gobierno, en el propósito de estar en sintonía con la sociedad colombiana.

En estrategias de comunicación no hay que inventarse nada, ya todo está creado, simplemente es poner en práctica lo que se requiere,  no es justo para nadie que un mandatorio como Duque se esfuerce por hacer las cosas bien, es la sensación que nos da, pero que todo este impulso sea abortado por una debilidad en el arte de comunicar, que él no tiene porque saberlo, si sus asesores, y lo más grave por irresponsabilidad e imprudencia de las salidas en falso de los funcionarios más cercanos a su despacho. Entre todos ellos, los responsables de la comunicación falta hacer el ejercicio del cara a cara, de mirarse  a los ojos, de establecer con prudencia y lealtad reglas de juego claras, entenderlas y obedecer.

 

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