INCENDIANDO LA FE

INCENDIANDO LA FE

Por: Valeria Esteban, Comunicadora Social - Periodista

Cada vez vemos con asombro, como se cometen más y más actos vandálicos contra los templos católicos, sobre todo por parte de aquellos que se dicen llamar “anticristianos”, que no aceptan la doctrina de la Iglesia Católica, no la toleran y deciden incendiarla.

Primero fue en Europa, especialmente en Francia donde en 3 años ya habían sufrido atentados más de 1.900 templos y en el 2019, como broche de oro de la desgracia, todos nos aterrábamos de ver por televisión esas imágenes dantescas de la bella Notre Dame de París en llamas, iglesia tradicional, patrimonio arquitectónico, cultural y centro turístico por excelencia.

Pero ¿dónde quedó el acato a la libertad de cultos, el “no estoy de acuerdo contigo, pero te respeto tus creencias”? las iglesias son profanadas, burladas y saqueadas, especialmente aquellas que tienen un especial afecto hacia de la Santísima virgen o llevan su nombre, esto ya que en la edad media el culto más importante a la cristiandad coincidió con la exaltación a la madre de Dios a quien se le dedicó la mayoría de las catedrales e iglesias.

El odio es demostrado sin límites como “un trofeo” cada vez que logran asaltar, o deshonrar un templo; aquellos mal llamados “progresistas” que siguen avanzando y no para aportar a un mundo mejor, sino para acabar con todo lo que se les atraviesa, con aquello que no comparte su “libre” pensamiento y expresión y su “puedo hacer lo que se me dé la gana” pasan por encima de quien sea, entran como Pedro por su casa a las iglesias, haciendo entre otros: vídeos de travestis entrando desnudos y gritando vulgaridades en contra de la Iglesia, o lesbianas vestidas de novias besándose y tocándose, grafitis en pro del aborto, profanan la eucaristía, la pisotean, la roban y hasta ritos inventan, o se toman fotos en poses diabólicas con sonrisas dementes llenas de satisfacción, las cuales posteriormente son compartidas a través de las diferentes redes sociales, para aumentar el impacto, los resentimientos y dar el mal ejemplo en otras partes del mundo, que sin pensarlo dos veces siguen las maléficas prácticas, causando rabia entre los seguidores católicos y, a veces, hasta temor de sus actos.

Lo más triste de todo, es que son en su gran mayoría jóvenes los protagonistas de estos actos los que se empeñan en hacer daño para recibir aplausos de su comunidad de internet o de su reducido círculo social, para creerse “líderes” de no sabemos qué y manipulados no sabemos por quién. Así mismo, nuestros queridos medios de comunicación, sólo se encargan de transmitir lo que sucede, sin tomar partido y sin hacer campañas para hacer valer el respeto por los demás como en este caso.

No hablamos de una iglesia perfecta, porque como todas las entidades ha sido permeada por problemas grandes como la pederastia. Sin embargo, merece respeto, o ¿acaso cuando usted no está de acuerdo con cosas que dicen o hacen sus padres se soluciona llegando a casa a maltratarlos físicamente hasta romperlos y dejarlos sin dónde habitar? Y luego ¿se toma una diabólica foto para contarle al mundo entero en sus redes que triunfó porque acabó hasta con el nido de la perra?

Reflexionemos, la fe cristina es mucho más que cuatro paredes erguidas que se pueden acabar a punta de candela y profanación, la iglesia es convicción, corazón, principios, es seguir más que un legado, o repitiendo lo que les dicen. Las escrituras son el mejor libro de comunicación de Dios y aunque estas digan lo que seguramente no quieren oír “las masas progres” aquí las enseñanzas, los principios y valores están regidos en el amor y el respeto, cosa que los bandidos no lograrán opacar, y recuerden muy bien que ya no estamos en la época de las cruzadas. 

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