“FAMOSO, BUSCO EMPLEO”

“FAMOSO, BUSCO EMPLEO”

Por: Valeria Esteban, Comunicadora Social - Periodista

“Estoy necesitando trabajo”, “busco empleo”, “me ayuda a comprar una boleta que estoy haciendo una rifa por favor”, esas parecen ser las frases de moda de muchos personajes que hemos conocido en la pantalla chica de nuestros canales de televisión y que se han hecho grandes, gracias a su maravilloso talento del cual hemos disfrutado, llámense: Directores de televisión, escritores, actores, presentadores, humoristas, periodistas, etc.

Y es que no se entiende como estas personas que un día tocaron la gloria, que llevaron a ganar grandes fortunas a los canales para los cuales trabajaban, parecieran que no supieron administrar su época dorada y terminaron casi pidiendo “un trabajito por favor”, que les permita mantenerse dignamente ahora en su madurez. Simplemente son echados en el olvido, y a algunos se les ha visto en la calle mendigando, otros en centros especializados para el adulto mayor, unos tantos que se mantienen con cosas que logran gracias a que a la fuerza de la necesidad sacan nuevas aptitudes y solventan sus gastos a ras y pocos, contados con los dedos de la mano, a pesar de ya no tener la fama de años atrás logran independizarse y trabajar en lo único que saben hacer.

En fin, vale la pena preguntarse por qué no hemos sido capaces de retribuir con creces al talento nacional que nos llenó de alegría y sana diversión, eso que se llama: “Cultura y Entretenimiento”,  en lo que el Estado no invierte un presupuesto digno de su gran canasta y donde los canales siguen vendiendo sus viejas producciones, repitiéndolas, ganando más de la cuenta y no reconociendo en la gran mayoría de los casos a sus participantes, parte de esa gran bolsa llamada dinero.

Nos quedamos años atrás con esos quijotes que nos transmitieron gozo en cada uno de sus campos, que nos ayudaron a sobrellevar  conflictos, desilusión, desempleo, inseguridad  y poca  estabilidad de millones de hogares y que solo tuvieron la oportunidad de hacer un paréntesis disfrutando de estos talentosos  colombianos, que hemos olvidado y en muchos casos pisoteado, y que seguramente tuvieron que remar ellos mismos en medio de las dificultades, con sacrificios de horarios y familias, con sueldos miserables en la mayoría de los casos y en casos excepcionales  grandes sueldos  que nadie les enseñó a manejar o que por inmadurez se les fue entre las manos.

Hay muchos casos por nombrar; recordamos a María Eugenia Dávila, que pasó de ser una diva en los 70´s a estar olvidada y divagando por las calles. Heidy Iregui una de las “Supernotas” bailarinas del show de Jimmy, sumida en las drogas en la calle del cartucho. El Flaco Agudelo, quien terminó sus últimos días viviendo casi de la caridad. La gran actriz Dora Cadavid que está en un ancianato, ahora el turno para Álvaro Lemmon conocido como El Hombre Caimán, quien necesita de su trabajo para terminar sus últimos años.

Es claro que la juventud llega, influye y lo hace bien, son innovadores  y necesarios para adaptarse a lo que el mundo trae, nos divierten de otra manera y para todos debe haber espacio, al fin y al cabo el mundo es de los que vienen empujando. Sin embargo, es necesario reconocer y agradecer a aquellos que un día se comprometieron con la búsqueda de nuestra felicidad, ¿por qué nos olvidamos de ellos y simplemente los ignoramos y los hacemos invisibles?, ¿qué políticas debe tomar los gremios de artistas, de periodistas, de músicos y el Gobierno mismo, para garantizarle una pensión, salud y convertir su ocaso en un disfrute digno como el mejor escenario del final de sus días y la gratitud inmensa de aquellos a los que se les sirvió?

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