EL BOOM EXPLOSIVO EN CASA

EL BOOM EXPLOSIVO EN CASA

Por: Valeria Esteban, Comunicadora Social - Periodista

Y pensábamos que pasar el confinamiento obligatorio en la tranquilidad de la casa, en unión de las familias, con internet a bordo, Netflix sin excusas y los canales tradicionales de televisión informándonos lo que sucede en Colombia y en el mundo con el Coronavirus, haría la vida menos intranquila y que estaba bien por unos días, solo con salir a hacer las vueltas básicas como proveerse de alimentos, era lo esencial.

Pues no, no solo es necesario poseer todo lo anteriormente mencionado, también es importante aprender a entender, digerir y/o desechar el volumen de información que a diario es publicada a través de las diferentes redes sociales, especialmente por WhatsApp, que con videos en la mayoría de los casos “pretenden educarnos o bromear” acerca del Covid-19. Contamos entre cadenas de oración diarias, canciones hechas por retazos con el corazón roto en todos los países, médicos que con lágrimas se quejan de sus condiciones o aconsejan desde los protocolos para la cuarentena, pasando por las  gárgaras de sal o bicarbonato, hasta las inhalaciones con jengibre antes de dormir, los empresarios grandes o pequeños contando su realidad, los memes que se burlan de la situación, los infectólogos dando consejos más directos, etc.

Esa comunicación que seguramente a muchos le ha funcionado para distraerse y pasar el tiempo, a otros tantos les ha traído tensión e incertidumbre, que se propaga como otra epidemia más en los hogares. La comunicación entre los miembros de la familia se puede ver claramente afectada, porque hay demasiada información circulando y poco el espacio y tiempo para digerirla, pues la agenda diaria parece agotada con tantos rumores y verdades, predicciones, chistes y noticias falsas, que le quitan el respeto a una gran tragedia que vive la humanidad y que nos tiene a todos “viviendo como en una pesadilla”.

La fatiga interna en los hogares, enfrentarse al día a día al que no estábamos acostumbrados, perturbó definitivamente aquella comunicación que por falta de tiempo toleraba y pasaba por alto muchas cosas, pero ahora, nos cambió completamente la rutina a: niños, jóvenes, grandes y adultos mayores, disparando los índices de intolerancia, de violencia verbal y física, tristemente en algunos casos.

Ahora, el reto es a reinventarnos como familia, aprender nuevamente a comunicarnos sin dejarnos agobiar por el boom explosivo de información que entra a nuestros hogares diariamente especialmente a través de las redes sociales, aunque es importante también reconocer que medios tradicionales como Caracol y RCN en sus noticieros, han dado un paso adelante en información veraz, oportuna y de pedagogía ante la pandemia mundial. Necesitamos una comunicación más limpia, positiva, solidaria, de servicio y de ánimo, que ayude a dar tranquilidad y paz; y es aquí donde nos toca meternos el chip nuevamente de hablarnos en un mejor tono y de manera más asertiva, sin desconocer claramente lo que ocurre alrededor, pero sabiendo asumirlo y comentarlo con discreción y madurez en el núcleo familiar.

Que el encierro obligatorio nos deje buenas lecciones, para que no convirtamos nuestra mente, nuestros corazones y hogares en campos de batalla permanentes, que luchan diariamente entre la razón, la emoción y en casa el boom explosivo desmedido de la información. Somos una raza que es capaz de combatir hasta el virus de la insensatez de algunos medios de comunicación y las redes sociales irresponsables.

 

 

 

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